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Boquilla de chorro

Boquilla de chorro

Un componente esencial de la técnica de limpieza a chorro es la correcta elección de la boquilla de chorro , ya que influye directamente en la posibilidad de trabajar de forma económica. La gama de productos de Clemco incluye distintos tipos de boquillas de chorro para determinadas finalidades. Además de las conocidas boquillas de chorro a presión, ofrecemos también boquillas de inyección y boquillas de chorro de agua (cabezales de chorro húmedo).

Para escoger la boquilla de chorro adecuada, hay que tener en cuenta los siguientes aspectos:

Tamaño de la boquilla (Ø): Además de la superficie sobre la que se va a aplicar el chorro, a la hora de seleccionar el tamaño de la boquilla debe tenerse en cuenta también el aire comprimido disponible del compresor. Dependiendo del aire disponible, deberá utilizarse la boquilla más grande posible, ya que de este modo también se logra paralelamente el mayor rendimiento superficial posible. Esto es decisivo para trabajar de forma económica en relación con los costes de personal, de producto abrasivo, del compresor y de tiempo de preparación.

Sin embargo, también hay que considerar que, debido al desgaste, las boquillas se erosionan con el tiempo, lo que hace que aumente el diámetro de la boquilla y paralelamente se necesite también más aire comprimido. Por esta razón, el usuario deberá comprobar regularmente el diámetro de la boquilla (por ejemplo, con una broca que tenga el diámetro correspondiente) y, en caso necesario, cambiar la boquilla de chorro. De lo contrario, el compresor ya no proporcionará la potencia necesaria y la boquilla perderá eficacia.

Longitud de la boquilla: Además del espacio disponible, por ejemplo en el caso de las construcciones en ángulo, para determinar la longitud de la boquilla de chorro se tiene en cuenta también el tipo de superficie a limpiar. Si se trata de superficies de limpieza difícil, debería escogerse una boquilla más larga. La mayor longitud de la boquilla permite lograr el efecto Venturi, haciendo que la boquilla de chorro proporcione más potencia. El efecto Venturi se produce mediante un estrechamiento en la boquilla, con lo cual se aumenta la velocidad de la mezcla de aire y abrasivo. Las boquillas pequeñas, por su estructura más corta, no pueden generar este efecto o solo de forma limitada. Son más adecuadas para limpiar construcciones en las que se requiere una aplicación del chorro más puntual.

Material: para poder proporcionar una boquilla de chorro de arena de alta calidad, las boquillas de chorro Clemco están compuestas en general de materiales distintos. Ofrecemos tanto boquillas con recubrimiento de aluminio como boquillas con recubrimiento de goma. En este sentido, hay que preguntarse dónde se va a utilizar la boquilla. La variante más robusta es la boquilla de chorro con recubrimiento de aluminio. No obstante, la boquilla más resistente a los impactos, por ejemplo, en caso de caídas frecuentes o de golpes en las construcciones, es la boquilla de chorro con recubrimiento de goma.

Sin embargo, el factor decisivo a la hora de seleccionar la boquilla adecuada es la elección del forro de boquilla correcto. Esencialmente, en Clemco distinguimos tres forros distintos:

  • Carburo de wolframio: este material es muy robusto y resistente a la abrasión, y es el menos sensible a los impactos. Por tanto, es ideal, por ejemplo, para el uso en obras de construcción, donde la tobera se somete con frecuencia a más impactos.
  • Carburo de silicio: con el carburo de silicio se consigue una buena relación entre resistencia a los impactos y resistencia a la abrasión. Este material es más resistente a la abrasión que el carburo de wolframio, pero a cambio es un poco más sensible a los golpes. Por esta razón, las boquillas de chorro con forro de carburo de silicio son buenas boquillas de chorro todoterreno para el uso diario en diversos lugares y con diferentes abrasivos.
  • Carburo de boro: este material es extremadamente resistente a la abrasión y, por tanto, muy duradero. Por eso es ideal sobre todo para el uso de abrasivos con bordes extremadamente afilados o agresivos, como el corindón y el garnet, así como el funcionamiento en varios turnos y el uso diario. Sin embargo, es un poco más sensible a los golpes y, por tanto, adecuado para el uso fijo.

Estas directrices son solo generales y cada usuario deberá decidir cuál es el forro correcto para su trabajo y la relación calidad-precio adecuada. Además de su estructura, el manejo de la boquilla de  chorro también influye de forma decisiva en su vida útil y, por tanto, en el éxito del trabajo de limpieza a chorro desde el punto de vista de la rentabilidad.